Los gastos derivados de la renovación completa de una cocina empotrada (fregadero, cocina, mobiliario integrado y electrodomésticos) en un inmueble arrendado no son deducibles de forma inmediata como gastos de obtención de ingresos en los rendimientos del arrendamiento. Como ha resuelto el BFH en su sentencia de 3 de agosto de 2016 IX R 14/15, deben amortizarse a lo largo de un período de diez años mediante las deducciones por depreciación (AfA).
En el caso enjuiciado, el demandante había retirado las cocinas empotradas de varios inmuebles arrendados de su propiedad y las había sustituido por otras nuevas. Sostenía que los gastos correspondientes eran deducibles de inmediato como los llamados «gastos de conservación» (Erhaltungsaufwand). La Administración tributaria (Finanzamt, FA) admitió la deducción inmediata únicamente de los costes de instalación de la cocina y el fregadero, así como de aquellos electrodomésticos cuyo coste total no superara el límite aplicable a los bienes de escaso valor (410 €); los gastos del mobiliario integrado los distribuyó a lo largo de la vida útil prevista de diez años. El Tribunal Económico-Administrativo (Finanzgericht) desestimó por infundada la demanda interpuesta contra esta decisión.
El BFH confirmó la desestimación de la demanda, abandonando su jurisprudencia anterior. La nueva valoración se basa fundamentalmente en una concepción modificada del término «componentes esenciales» en los edificios residenciales. A éstos pertenecen los elementos sin los cuales el edificio residencial estaría «inacabado». El BFH había sostenido hasta ahora que el fregadero integrado en una cocina empotrada debía considerarse un componente del edificio y que, según la concepción social del tráfico, eventualmente distinta a nivel regional, lo mismo regía para la cocina. Conforme a ello, los gastos de renovación de estos elementos eran deducibles de inmediato como gastos de conservación.
En cambio, el BFH considera ahora que el fregadero y la cocina ya no son componentes accesorios del edificio. El BFH justifica esto con la práctica de equipamiento modificada. En consecuencia, los distintos elementos de una cocina empotrada constituyen un bien económico independiente y, además, unitario, con una vida útil de diez años. Por tanto, los costes de adquisición y de producción sólo pueden tenerse en cuenta a efectos fiscales mediante la AfA.
Preguntas frecuentes
Preguntas frecuentes
¿Son los gastos de la renovación completa de una cocina integrada en un inmueble arrendado deducibles de inmediato?
No. Según la sentencia del BFH de 3.8.2016 (IX R 14/15), los gastos de la renovación completa de una cocina integrada no constituyen un gasto de mantenimiento deducible de inmediato. Deben imputarse a lo largo de la vida útil de diez años mediante AfA (amortización) como gastos deducibles en los rendimientos del arrendamiento.
¿Por qué el fregadero y la cocina ya no se consideran componentes no independientes del edificio?
El BFH ha abandonado su jurisprudencia anterior debido a los cambios en la práctica de equipamiento. Hoy en día, el fregadero y la placa de cocina ya no son elementos sin los cuales una vivienda quedaría 'inacabada'. Más bien, junto con los demás componentes de la cocina integrada, forman un bien económico autónomo y unitario.
¿Durante qué período debe amortizarse una cocina integrada como bien económico?
La cocina integrada se amortiza como bien económico unitario a lo largo de una vida útil de diez años. La totalidad de los costes de adquisición y producción —incluidos fregadero, cocina, muebles empotrados y electrodomésticos— se incluyen en la base de cálculo de la amortización lineal (AfA).
¿Pueden los electrodomésticos individuales deducirse de inmediato como bienes de escaso valor (GWG)?
Conforme a la nueva jurisprudencia del BFH, la cocina integrada se considera un bien económico unitario, por lo que queda excluida, en principio, la amortización inmediata aislada de aparatos individuales por encima del umbral de los GWG. No obstante, los electrodomésticos independientes que no estén fijamente integrados pueden evaluarse por separado si no forman parte del bien unitario «cocina integrada».
¿Qué consecuencias prácticas tiene la sentencia para los arrendadores?
Los arrendadores ya no pueden deducir fiscalmente los costes de una renovación integral de la cocina equipada en el año del pago, sino solo distribuidos a lo largo de diez años. Esto empeora considerablemente el efecto de liquidez de la modernización y debería tenerse en cuenta al planificar medidas de renovación.
