
© foto-ruhrgebiet / istockphoto.com
El Estado alemán nunca ha tenido unos ingresos fiscales tan altos —medidos en relación con la actividad económica— como en la actualidad. Según el estudio, los ingresos fiscales —medidos sobre el producto interior bruto— se sitúan en el 36,7 % (+0,2 % frente al año anterior). Solo en los años 1977 y 1978 los ingresos fiscales alcanzaron un nivel similar. Alemania se encuentra así en el primer tercio de los países de la OCDE, pero sigue sin ser un país de alta presión fiscal. El estudio también señala que, en lugar de gravar las rentas, sería preferible gravar el patrimonio y el consumo; en Alemania, los impuestos sobre el patrimonio apenas tienen relevancia. Asimismo, el estudio critica que los tipos reducidos del impuesto sobre el valor añadido aplicados, por ejemplo, a hoteles, restaurantes, teatros y cines benefician sobre todo a las rentas altas. En las páginas de prensa de la OCDE puede obtener más información sobre los resultados de los demás países europeos y sobre la metodología del estudio.
Preguntas frecuentes
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la presión fiscal alemana según el estudio de la OCDE?
Los ingresos fiscales en Alemania alcanzan el 36,7 % del producto interior bruto. Esto supone un aumento de 0,2 puntos porcentuales frente al año anterior y constituye un máximo histórico, solo igualado en 1977 y 1978.
¿Se considera Alemania un país de alta fiscalidad en la comparativa de la OCDE?
No. A pesar de la elevada presión fiscal histórica del 36,7 %, Alemania se sitúa solo en el primer tercio de los países de la OCDE. Otros Estados presentan tasas impositivas claramente superiores, por lo que Alemania no se clasifica como país de alta fiscalidad.
¿Qué traslado de la carga fiscal recomienda la OCDE?
La OCDE recomienda aliviar la carga fiscal sobre las rentas y, en cambio, gravar con mayor intensidad el patrimonio y el consumo. Según la valoración de la OCDE, en Alemania los impuestos sobre el patrimonio desempeñan hasta ahora un papel secundario.
¿Por qué critica la OCDE los tipos reducidos del impuesto sobre el valor añadido?
Según la OCDE, los tipos reducidos del IVA, por ejemplo para hoteles, restaurantes, teatros o cines, benefician sobre todo a las personas con altos ingresos, que utilizan estos servicios con mayor frecuencia. Por ello, la OCDE considera estas ventajas problemáticas desde el punto de vista de la política redistributiva.