Para que una doble gestión del hogar sea reconocida fiscalmente, es necesario que, fuera del centro de vida (primer hogar), exista una segunda vivienda (segundo hogar) significativamente más cercana al lugar de trabajo. El segundo hogar debe haberse establecido por motivos profesionales.
Especialmente entre trabajadores jóvenes y solteros, sucede con frecuencia que mantienen su primer hogar en casa de los padres. En estos casos, la doble gestión del hogar solo se reconoce si se puede acreditar una participación financiera en la vida del hogar multigeneracional. Esto significa: una vida despreocupada en el «Hotel Mamá» con alojamiento y manutención gratuitos no basta para el reconocimiento.
Sobre el criterio de la participación financiera, el BFH se pronunció con mayor detalle en una sentencia del año 2023. Según esta, tampoco basta con que la participación financiera se mueva en el «ámbito de bagatela». El umbral de bagatela, según el criterio de la Administración tributaria, solo se supera cuando las aportaciones en efectivo representan más del 10 % de los costes mensuales habituales de la gestión del hogar.
No obstante, el BFH ha rechazado un límite tan rígido y, además, ha aclarado que la participación no necesariamente debe abonarse en cuotas mensuales fijas. También son posibles los pagos retroactivos o las aportaciones financieras puntuales o extraordinarias. Asimismo, el BFH ha resuelto que no es estrictamente necesario disponer de una vivienda independiente en el centro de vida para el reconocimiento de una doble gestión del hogar.
Lo decisivo es, en todo caso, la participación en los gastos del sustento. Si en un caso concreto es posible deducir los gastos de la doble gestión del hogar —especialmente en supuestos de convivencia en el hogar paterno— debería ser revisado por el Steuerberater (asesor fiscal colegiado en Alemania).
Indicación
Los gastos del sustento son bastante amplios y no se limitan en absoluto a la compra de alimentos. Incluyen, por ejemplo, los gastos de alquiler o cuotas hipotecarias, gastos comunes, teléfono e internet, mantenimiento o gastos de electrodomésticos y muebles de uso común.